Hay un dicho popular que dice: lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Esta frase se suele aplicar refiriéndose a las empresas o altos ejecutivos que luchan por ser líderes en su sector, pero donde más se utiliza es en el ámbito deportivo.
Todos los aficionados al deporte podrán recordar, si hacen un poco de memoria, multitud de casos de deportistas que han luchado lo indecible para llegar a lo más alto en su especialidad. Una vez que están allí se dan cuenta que realmente no han hecho “nada”, que lo realmente difícil viene después, mantener esa posición. Y eso es lo complicado, ya que una vez que no tienes a nadie delante de ti solo te pueden ocurrir dos cosas: la primera, que sigas luchando con las mismas energías que empleaste para llegar hasta esa privilegiada situación como si no hubiera pasado nada; y la segunda, que te creas que ya lo has hecho todo demostrando quien eres, por lo que ya nada ni nadie te va quitar el sitio. Ahí es donde la mayoría olvida que al igual que ellos antes no tenían otra meta que desbancar al que iba líder en ese momento, ahora mismo hay al menos siete u ocho rivales deportivos que están dando lo máximo para desbancarle lo antes posible.
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